Mas: Entre la valentía y la temeridad


Fuente: http://www.lavozlibre.com/userfiles/2a_decada/image/FOTOS%202012/11%20NOVIEMBRE%202012/02%20NOVIEMBRE%202012/artur-mas.jpg
"Mas te hubiese valido no haber convocado las elecciones...", es la frase que más de algún colega le habrá sugerido al Presidente catalán y candidato de CIU el día posterior a las elecciones. Aún pensará que lo de ayer fue una pesadilla y que está tiempo de convencer al pueblo catalán que de la mano conseguirán un futuro mejor. Como amante despechado, Mas se pronunciaba en un tono casi fúnebre y en términos mucho más comedidos a los pronunciados en campaña tras el revés electoral



 En su defensa hay que decir que la tentación era demasiado fuerte y que en su lugar era difícil resistirse al proyecto independentista. Un país, España, sumido en la más profunda crisis y casi abocado al rescate, un nacionalismo reavivado que culpa a España de todos sus males y una dudosa gestión a lo largo de estos dos últimos años que no merecía la menor autocrítica. Su valentía es indudable al dar voz de forma contundente al sentimiento de muchos de sus ciudadanos, reclamando un referendum de autodeterminación (en el que por cierto también tendrían derecho a participar el resto de españoles),  aunque su afán mesiánico le ha pasado factura al querer ser el centro de todos los focos, emulando a líderes como Salmond en Escocia. El problema es que el nacionalismo en Cataluña es un patrimonio compartido y como han demostrado las elecciones (sobre todo el ascenso de ERC) todos reclaman su cota de protagonismo en ese proyecto. 

    La frontera entre la valentía y la temeridad es difusa y Mas la ha traspasado en una campaña alocada donde lo urgente, como es la crisis económica que asfixia a miles de catalanes, ha quedado en un segundo plano  frente a su idilio independentista. En un momento en el que los políticos deben dar ejemplo, su dispendio en sus múltiples viajes a Moscu y otras excentricidades tampoco han transmitido la imagen de líder serio e identificado con las penurias de la población. La gente ha tomado conciencia de ello y del  salto al vacío que supondría la independencia en el momento actual visto las advertencias que han recibido  en las últimas semanas en Bruselas que precisamente no quieren " balcanizar" la propia Unión Europea[1]

Yendo más allá de unos resultados puramente coyunturales, si que opino que hay dos realidades que subyacen en este momento. Una de ellas, posiblemente la más dolorosa es que Cataluña y España se necesitan, el debate Madrid- Barcelona siempre ha estado presente y en el fondo son polos opuestos que se alimentan  en  un estimulo constante por ver quién es mejor. Y precisamente en ese punto está la otra certeza, y es que en los últimos 30 años Madrid le ha " pasado por encima" a Barcelona a nivel de cifras económicas, de atracción de inversiones e incluso si se permite ha captado parte de ese encanto de ciudad cosmopolita que antes era monopolio absoluto de la ciudad de condal. 

  En definitiva, Cataluña, mal que le pese, es una pieza más en el engranaje económico y en un mundo globalizado como el de hoy donde Europa pinta cada vez menos, el ir por libre se antoja más que valiente, temerario.



[1] Son notables las graves tensiones separatistas en regiones como Flandes, Corcega o la propia Escocia todas ellas integradas en Estados de la UE. 


  

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