Crisis migratoria o el abuso de los eufemismos.



Facultad de derecho de Damasco, año 1952. Fuente: https://middleeastrevised.files.wordpress.com/2014/07/the-faculty-of-law-damascus-university-1952.jpg
Desde el mismo momento en que surgió la llamada "crisis migratoria" me he planteado escribir al respecto desde una cierta objetividad. Ante la oleada de artículos, informes, fotos compartidas y demás parafernalia informativa, parece difícil añadir nada que ayude a comprender mejor este fenómeno. Sin embargo las realidades se fabrican desde el propio concepto que las identifica. 

El Mundo actual, desde su afán simplificador busca sintetizar realidades complejas mediante conceptos cortos pero con un cierto toque "marketiniano". Así ocurre con el concepto de " crisis migratoria" que si bien  resulta útil a la hora de publicar un tweet u ofrecer un titular, no parece el concepto más acertado a priori. De este modo, si uno se remite a su definición en el diccionario se encuentra con la siguiente definición:

"Crisis:  Mutación importante en el desarrollo de otros procesos, ya de orden físico, ya históricos o espirituales". ( Definición RAE).

Lo primero que llama la atención es el concepto de"mutación", ya que esta se refiere a cambios bruscos de carácter drástico en el acontecer de los hechos. Habría que preguntarse ¿Hasta qué punto lo que está ocurriendo se puede traducir como crisis?¿Existe la remota posibilidad de que un gobierno u otro ente supranacional (ej. la Comisión Europea) acabe con este problema a golpe de decreto (Reglamento/Directiva)?. Ante la ingenuidad de algunos, que ven en la llegada de refugiados un acontecimiento puntual y limitado en el tiempo, habría que acudir a la realidad de los hechos. De acuerdo a datos de ACNUR ( La Agencia de Naciones Unidas para refugiados) en su informe de 2014, había un total de 59,2 millones de desplazados en todo el Mundo ( lo equivalente a la población de Francia), aumentando esta  cifra  en 13,2 millones tan solo en el año 2014. Esta cifra no hace más que confirmar la tendencia ascendente desde el año 2008. En este periodo, el número de refugiados ha aumentado prácticamente en un 50% pasando de 40 a casi 60 millones de refugiados. Contrariamente a lo que se pueda pensar, la mayoría de estos desplazamientos se dan dentro del mismo país, más del 80%, y el 86% son acogidos por países en desarrollo. Estas estadísticas pueden desconcertar a más de uno, especialmente a los que vivimos en la vieja Europa, que de tanto mirarse el ombligo ha perdido la noción de la realidad. No en vano, si se observa la lista de los principales países de acogida, no figura ninguno de los llamados países desarrollados:

1) Turquía (1,59 millones de personas)
2) Pakistan (1,51 millones de personas)
3) Líbano (1,15 millones)
4) Irán (982.000 personas)
5) Etiopia (659.000 personas)

¿Acaso alguno de estos países se ha parado a reflexionar sobre el impacto económico que supone la llegada de refugiados? No lo parece, ni creo que se les haya pedido opinión. En cuanto al origen de estos refugiados la mayoría proceden de Siria ( más de 3,5 millones) si bien entre los 5 primeros países de origen, encontramos 3 africanos de los que no se habla tanto en los medios como son Somalia, Sudan del Sur y Sudán que nutren de refugiados a los países limítrofes.  Por tanto, con todo ello, no parece que la palabra crisis defina este concepto ni que estemos ante algo de carácter temporal como se observa en este mapa:



Migration in the World: Fuente: http://gelookahead.economist.com/infograph/whos-gone-where/
Por otro lado, en cuanto al concepto de migración tampoco parece el más adecuado:

" Migración: Desplazamiento geográfico de individuos o grupos, generalmente por causas económicas o sociales" ( definición RAE).

Si tomamos en consideración esta definición parece un tanto amplia dado que abarca distintas categorías de inmigración; desde el jornalero que viene en los meses más duros del verano a recoger la aceituna hasta el expatriado que por motivos laborales abandona su país generalmente en condiciones muy ventajosas.

Atendiendo a la Convención de Ginebra de 1951 sobre el Estatuto del Refugiado, es refugiado aquella persona que " debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal país; o que, careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos, fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual, no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera regresar a él (...)”. Artículo 1(A)2. Una vez definido el concepto, resulta evidente que el número de refugiados supone un porcentaje mínimo del total de migraciones, dado que en 2014 se presentaron tan solo 1,66 millones de solicitudes de asilo. El máximo destinatario de estas migraciones es un país odiado por muchos: Rusia, con más de 150.000 peticiones, seguido de cerca por países como Sudáfrica o Suecia. A tenor de los datos, resulta determinante solidarizarse con los refugiados que se ven obligados a desplazarse por circunstancias ajenas a su voluntad,  y España necesita posicionarse con una política clara, como así lo reclama su población



Siempre guardaré en la memoria a mi pediatra Farhan, recuerdo que cuando supe que era sirio lo observaba con una mezcla de incredulidad y fascinación, ¿Cómo podía una persona ser de Siria? me preguntaba desde la total ingenuidad. Hoy muchos años después, me pregunto que habrá sido de mi doctor, que le habrá ocurrido a su familia, y sobre todo porque se les ha privado de la dignidad más elemental. Ante ello, lo primero es afrontar esta realidad, no se trata de una crisis migratoria sino de una Tragedia humana.

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