Sobre Turquía y el futuro de la UE


 

 El pasado lunes tuve la ocasión de asistir a una cena con el embajador de Turquía organizada por el Foro Mayor San Pablo. A la misma acudió el embajador del país otomano, veterano diplomático con experiencia en países como Siria, Arabia Saudi y la representación de su país en Organismos como la OTAN y el gabinete encargado de la política con Africa y Oriente Medio. A lo largo de la cena, el embajador disertó sobre los distintos temas de actualidad, muchos de las cuales afectan a Turquia de forma directa o indirecta.

Si algo no se puede discutir del gigante otomano, es que su particular "esquizofrenia" le dota de un papel protagonista en muchos frentes. No en vano, Turquía es a la vez un país europeo y asiático, miembro de la OTAN y a su vez estrecho colaborador de uno de los bloques suníes liderado por Arabia Saudí, por último es la única república laica mayoritariamente musulmana. Con todo ello, es indudable que a lo largo de los últimos años, el país se ha visto salpicado por distintos conflictos que han sumido al país en una cierta inestabilidad.

Por un lado está la crisis migratoria provocada por la guerra Siria. El embajador incidió en algo a lo que quizás no se le da suficiente importancia desde Occidente, como es el peso económico que ciertos Estados están debiendo asumir debido a la acogida de refugiados. En el caso turco, desde el año 2011 en que comenzó el conflicto sirio, es el país que más refugiados ha acogido con más tres millones. Muchos de ellos encuentran grandes dificultades para integrarse debido no solo al idioma sino también a la distinta mentalidad. 

Si desde Europa vemos las políticas de Erdogan respecto a los refugiados como una especie de chantaje a la hora de exigir posibles favores, la visión turca es que Europa les está dando la espalda cuando es en gran medida co-responsable en el origen de este conflicto. En este sentido, también deseó una pronto resolución dando a entender que el presidente Assad ha perdido toda legitimidad para seguir gobernando su país.

Por otro lado, otro de los temas que trató es el de las difíciles relaciones de vecindad del país que convierten a Turquía en una especie de oasis de estabilidad dentro del complejo avispero de Oriente Medio. En este apartado, se refirió a las complejas relaciones con Rusia, país con el que ha habido importantes tensiones, con el derreumbamiento incluso de un caza ruso por parte de autoridades turcas, aunque hoy por hoy parecen haber mejorado. También tuvo un comentario respecto a Irán, país al que consideró como una gran amenaza para la estabilidad en la zona y frente al que hay que mantenerse muy alerta. Por último hizo una interesante reflexión en lo referido al terrorismo y la inseguridad. 

Si bien este fenómeno no es nuevo, existe por parte de de ciertos estados de la UE la sensación de que hasta que el terrorismo no llama a tu puerta no hay por qué preocuparse. Los recientes atentados a lo largo y ancho del viejo continente demuestran que hay que mantenerse alerta con una implicación absoluta de todos y cada uno de los miembros de la UE. 


Por último, y en referencia clara a la UE, el embajador incidió en la naturaleza de Turquía como país eminentemente europeo. Si bien, desde la llegada al poder de Erdogan, los otomanos se han volcado en fortalecer su relación con nuevos socios comerciales, Turquía sigue mirando a Europa como el hijo bastardo nunca admitido. Reconoció la frustración de ser eterno candidato desde 1963 pero al mismo tiempo habló de que desde su punto de vista, la UE cuenta con un enorme potencial desaprovechado. 

En este ámbito, criticó que esta carecía de visión y estrategia. Obstáculos como la compleja situación de Chipre o la resistencia a la posible inclusión de un país mayoritariamente musulmán provoca el rechazo entre muchos de los miembros que ven la UE como un club cristiano. Sin embargo, el ve la la adhesión de Turquía como una oportunidad histórica de fortalecer el marco de convivencia en una Europa crecientemente multi-cultural.

Concluyendo con esta interesante cena, el Embajador habló del poder de manipulación de los medios que en muchas ocasiones hacen dudar de la verdad que subyace detrás de las noticias. En España estamos siendo testigos de ello. No obstante si que me vino a la cabeza, la necesidad, en una época de tanta incertidumbre y zozobra, de proyectar liderazgo, un liderazgo integrador que aprecié en el discurso pronunciado por el Presidente del Parlamento Europeo Tajani (arriba), en la Ceremonia de los Premios Príncipe de Asturias. En el transmitió una imagen de optimismo de una Europa unida y fuerte en su diversidad. 


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