Mi primera experiencia en un Congreso Académico

Lo primero, me tengo que disculpar por todo este tiempo transcurrido sin escribir. Han sido unos meses muy movidos entre el trabajo y las distintas actividades en las que he estado participando últimamente. Estas incluyen conferencias múltiples en la Fundación Rafael del Pino, asistiendo a ponencias de primer nivel impartidas por el Profesor Ricardo Hausman, de la Harvard Kennedy School, y el Profesor Jean Tirole, premio Nobel de economía, que debatió sobre la economía del Bien Común. Además a través del Foro Mayor San Pablo, acudí a distintas cenas coloquio con Javier Rodriguez Zapatero, ex-Director de Google España y Portugal durante 10 años y fundador de la escuela ISDI y otra cena con la actual embajadora hungara en España, Enyko Gyori. Por último, viajé junto a antiguos compañeros y demás antiguos colegiales al encuentro anual del Foro Mayor San Pablo celebrado en Santiago de Compostela.  Todas estas actividades no han sido una carga, sino más bien un estímulo que me han aportado distintas perspectivas sobre temas variados. A varias de ellas, espero dedicarle alguna entrada, sin embargo en esta ocasión me gustaría compartir lo más reciente, que trata sobre lo que ha sido acudir a mi primer congreso académico.

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 Lo primer que me gustaría destacar es que nunca había tenido de acudir a un Congreso Académico, por lo que no sabía muy bien a que atenerme. Si bien es cierto que se presume que al apuntarse al curso de Doctorado, uno tiene una idea clara de lo que es el Mundo de la Investigación, la realidad no puede ser más distinta. En mi caso y siguiendo la viva recomendación de mi Directora de Tesis que me vió bastante desorientado, me recomendaron que acudiese a esta XXVII del Congreso ACEDE (Asociación Científica de Economía y Dirección de Empresa) celebrado en Aranjuez que agrupa a los mejores exponentes del Mundo de la Investigación académica en las áreas de economía y empresa. En dos intensas jornadas, fueron muchos los contactos que hice y que me ofrecieron una idea quizás menos romántica pero sin duda más realista de lo que es el Mundo de la Investigación. Si tuviese que quedarme con algunas ideas principales, serían las siguientes.

1) Ante todo hay que estar al día de tu tema de investigación

Uno de los reproches, lógicos por otra parte, de mi investigación era que la bibliografía empleada no estaba del todo actualizada. Evidentemente, al tratarse de temas ligados a la internacionalización de empresas, consideré que tampoco habría demasiadas nuevas aportaciones que añadiesen contenido de valor a las teorías de los clásicos (vease la escuela de Upssala) que suponen la base de la que todos debemos partir. Tras escuchar más de diez académicos exponer sus papers, muchos de ellos susceptibles de convertirse en tesis doctoral, me dí cuenta de que hay vida mucho más allá de Web of Science y que por tanto hay que estar permanente actualizado sobre tu temática en cuestión sin renunciar en ningún momento a leer textos o solicitar nuevos papers.

2) No viene mal poner cara a los autores

Tengo que admitir que en la fase inicial en la que me encuentro, aún me entra un importante miedo escénico al imaginarme a los autores de los papers. He de añadir que al ser el inglés el idioma empleado, la imagen transmitida resulta aún más fría si cabe. Sin embargo, basta conocer alguno de esos autores. muchos de los cuales proceden de distintos países,  para desdramatizar la situación. Al fin y al cabo, a parte de ser investigadores son personas normales y corrientes, cada uno con sus intereses e inquietudes. Estoy convencido, después de mantener una conversación con alguno de ellos, que ya no leeré sus papers con los mismos ojos.

3) En un Congreso no solo se aprende de tu disciplina

Aunque en gran medida parece que la materia objeto de tu estudio es una especie de compartimento estanco en el que te debes centrar en exclusividad, el enriquecimiento real se produce escuchando también a otros que tienen mucho que aportarte no necesariamente en tu campo. En este caso, tengo que destacar el interés de acudir a los "Talleres Doctorales" donde pude escuchar a distintos doctorandos en distintas fases de su investigación que la expusieron para atender a los comentarios del resto. Me pareció un ejercicio muy sano y necesario el exponerte a la crítica de relatores, muchos de ellos no familiarizados con tu campo  o incluso con terceros totalmente ajenos a tu área de investigación. En cambio se presta atención a aspecto mucho más ligados a la metodología empleada o las bases de datos utilizadas.

4) Se puede asistir a interesantes debates como el de la compatibilidad entre el Mundo de la Consultoría y el de la Academia.

Al ver por primera vez el programa, me pareció especialmente interesante el coloquio previsto sobre esta temática. Al fin y al cabo, trabajo en consultoría y siempre he creído en la importancia de tender puentes entre el Mundo de la Academia y el de la Empresa. En este sentido, los distintos ponentes procedentes de empresas como BCG o AFI, ofrecieron un testimonio de sus respectivas trayectorias que les llevaron en una etapa relativamente temprana a dar el salto del Mundo académico al de la consultoría. En este sentido, me sorprendió ver la postura opuesta de algunos que veían el Mundo de la Empresa como una especie de "prostitución" intelectual frente a la pureza de lo Académico. Algunos incluso me llegaron a afirmar que el Mundo de la Empresa es absolutamente incompatible con el de la docencia, cosas del gremio pensé. En todo caso fue muy valioso intercambiar ideas con personas con las que no tienes la ocasión de tratar en el día a día.

5) Como en todo al final importa tener una buena red de contactos:

Dentro de la excelente organización del Congreso en su conjunto, me sorprendió gratamente ver como se entregaba la insignia de 25 años de asistencia a profesores que llevan asistiendo con regularidad a este encuentro año tras año. Al final, se ve que hay verdaderas amistades que se han labrado tras largos años de investigaciones conjuntas y congresos compartidos. En este sentido, me pareció que para generar un verdadero impacto en la Sociedad es importante exponer ideas abiertamente y estar dispuesto a que otros mejores que tú te los rebatan. Muestra de ello, es la gran humildad de la que hacen gala muchos investigadores que son verdaderos referentes en su campo.

Con todo ello, puedo afirmar que mi primera experiencia en un Congreso Académico fue más que satisfactoria y sin duda supuso una primera incursión en un Mundo en gran medida desconocido para muchos. También quiero agradecer a los que me acompañaron a lo largo del Congreso, confío en repetir el año que viene, esta vez presentando el avance de mi investigación.







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