El Racismo “invertido” en Sudáfrica




                                 
Artículo publicado en www.ginrevista.com

Calificado por muchos como el gran “milagro del siglo XX”, el fin del apartheid en Sudáfrica puso punto y final a uno de los peores regímenes racistas del Siglo XX de la mano del Nelson Mandela, liberado tras pasar 27 años (1964-1991) de su vida entre rejas, y convertido en el primer presidente electo de la Sudáfrica multiracial en el año 1995.  Dicha transición supuso todo un símbolo de cómo hacer bien las cosas en un continente asolado por las guerras y las democracias fallidas. A diferencia de lo que ocurriese en la vecina Rhodesia[1], donde el gobierno blanco de Ian Smith fue aplastado por las fuerzas de Mugabe y se dieron todo tipo de represalias sobre la población blanca, en Sudáfrica la élite blanca (alrededor del 15 %) cedió el bastón de mando a la amplia mayoría negra tras la celebración de unos comicios que dieron la victoria al ANC (Congreso Nacional Africano, partido de Mandela.


Mucho ha llovido desde entonces y la “Nación Arcoíris” se encuentra inmersa en tremendos problemas en la actualidad. A los ya conocidos como la propagación del Sida, la pobreza , la criminalidad crecimiento la corrupción endémico de los políticos, se une uno más grave si cabe: el Racismo. El Apartheid- segregación en afrikaans- permitió desde 1948 clasificar a los ciudadanos en función de su origen racial.  La entrada en vigor de distintas normas como la Prohibición de matrimonios mixtos entre distintas razas en 1949 o la Ley de Registro de la Población de 1950 que obligaba a los ciudadanos a registrarse a nivel estatal en distintas categorías raciales iniciaron de iure lo que ya se daba de facto. En definitiva se establecía una jerarquía de ciudadanos en donde los blancos representaban la elite con más derechos, los coloured[2] se encontraban en una escala intermedia y la población negra se encontraba en la base de jerarquía. Esa división racial hizo mella y aún hoy en la vida cotidiana se siguen empleando esos distintivos raciales lo que muestra que quince años son pocos años para que “cicatricen las heridas” causadas.

 Desde la instauración de la democracia el alarmante nivel de desigualdad obligó al gobierno a establecer políticas de discriminación positiva para tratar de darle a la población negra más peso en la Sociedad. Dichas medidas pasaban por establecer un porcentaje mínimo de población negra en los Consejos de Administración de las empresas, garantizar el acceso a la educación..etc. Mediante el establecimiento del BEE[3], el Gobierno procuró crear una élite empresarial negra que representase en mayor medida el país. Esto levantó suspicacias no solo por la precipitación con la que se llevó a cabo sino por ceder el control del país a directivos en ocasiones no demasiado formados y sospechosamente vinculados al partido dominante (CNA). La política de discriminación positiva llego incluso a afectar al propio equipo de Rugby- Springboks- emblema nacional vinculado a la elite blanca, donde tras la victoria en el Mundial de 2007, el presidente, Thabo Mbeki,  llegó a declarar que era necesario hacer un equipo más representativToda este serie de reformas, unido a la mala situación del país en materia de seguridad han ido creando un malestar creciente entre la población blanca.  

 Son muchos los que se van, como señalaba un reciente estudio llevado a cabo por el Instituto  Sudafricano de Relaciones Sociales,  y se calcula que desde la llegada de la democracia más de 2 millones de blancos han abandonado el país recalando en destinos tan dispares como Nueva Zelanda o Australia. La situación se ha invertido como denunciaba, David joven de 40 años que tuvo que abandonar el país a mediados de la década de los 90, "En los noventa había una gran expectación, la liberación de [Nelson] Mandela y las elecciones, y nosotros tuvimos oportunidades de hacer cosas que en Inglaterra no habríamos hecho: comerciar en el resto de África o trabajar en la industria del cine. Pero ahora la Nación del Arco Iris se está diluyendo". Lo cierto es que pese a los avances  sociales logrados, con una clase media negra emergente,  la población blanca sigue constituyendo la población más formada del país debido en parte a las políticas segregacionistas del Apartheid que solo permitían a los blancos acceder a las profesiones más cualificadas. Por ello en un país en pleno crecimiento, la fuga de personal cualificado sería muy perjudicial para el crecimiento  futuro del país.        
Sin embargo, Las perspectivas para ellos no son demasiado halagüeñas y la tensión va en  aumento. Así lo indicaba  recientemente the Guardian en un artículo en el que mostraba el éxodo masivo de gran número de granjeros sudafricanos, que cultivan gran parte de las tierras, a otros lugares guiados por la falta de futuro en su propio país.[4] Algo similar ocurre en las ciudades donde los ciudadanos blancos, se quejan de la falta de seguridad en las calles (de hecho muchos contratan su propia Policía privada), la falta de abastecimiento de agua y luz y critican que el Gobierno no atiende a sus peticiones. En ciudades como Johannesburgo o Durban, núcleos económicos, son muchos los ciudadanos descontentos dispuesto  a abandonar el país a las primeras de cambio, “Sentimos que ya no podemos crecer más aquí" denuncian muchos de ellos.
                
A nivel político, lo que empezó como un prometedor régimen democrática se ha ido convirtiendo en una partidocracia donde el ANC, que gobierna con un 70 % de los votos, controla todas las esferas de poder. Desde la retirada de Mandela, la llegada al poder de su mano derecha Thabo Mbeki estabilizó el país a nivel económico, aunque se situó en posiciones demasiado ambiguas a nivel político en temas como la relación con el vecino Zimbabwe. El actual presidente Zuma[5], de la etnia zulú que tiene entre sus principales “méritos” el haber estado imputado por un cargo de  violación en 2006,  representa el nuevo ala más populista del CNA que pone en jaque lo logrado hasta ahora. Su conocida militancia zulú[6], etnia mayoritaria del país, rompe con la imagen multicultural del país. El problema radica es que el voto sigue muy asociado a la raza, por ello el CNA[7]  gana con mayorías tan amplias. Tal y como denunciaba The Economist en su edición del pasado 4 de Noviembre, El principal partido de la Oposición: Alianza democrática, dirigida por la blanca Hellen Zillie[8], va ganando adeptos y ya cuenta con 83 diputados en el Congreso pero sigue estigmatizado como partido blanco, de ahí la estrategia de incorporar a gente de color para así ganar popularidad.  
                
En definitiva parece que aún queda mucho por hacer y de los actuales políticos depende el seguir con la senda que tan brillantemente inició Mandela en 1995 y que hicieron de Sudafrica la Nación Arcoiris. Por un lado el país ha conseguido hacerse con un protagonismo en la escena internacional, participando en las recientes reuniones del G20 pero el racismo sigue sacudiendo la Sociedad y el futuro depende en gran medida de la convivencia entre sus distintos pueblos.


[1] Actual Zimbabwe

[2] Población mestiza que representaba menos del 10 % de la población
[3]  Black Economic  Empowerment

[4]  “South Africa's white farmers are moving further north,”;  The Guardian  Sunday 1 May 2011

[5]  Fue elegido en las elecciones de 2009

[6] " En plena campaña, creó camisetas con el lema : Muchacho 100 por ciento zulú".

[7] Partido ideológicamente muy heterogéneo que engloba desde la izquierda marxista hasta un sector liberal más próximo a la derecha

[8] Elegida mejor alcaldesa del Mundo en 2008 por la organización  World Mayor por su gestión en Ciudad del Cabo. 

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